Resumen
La monitorización sistemática del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) constituye un pilar estratégico para la seguridad climática global. La capacidad de anticipar las transiciones en el estado térmico del Pacífico ecuatorial permite a los tomadores de decisiones y a la comunidad científica implementar medidas de adaptación frente a variaciones extremas en los regímenes de precipitación y temperatura a escala planetaria.
Al cierre de la primera semana de mayo de 2026, el sistema de alerta ENSO operado por la NOAA ha emitido su Advertencia Final de La Niña y ha activado oficialmente una Vigilancia de El Niño, indicando que el acoplamiento océano-atmósfera se desplaza hacia una fase cálida tras un periodo de neutralidad progresiva. El indicador clave —el Índice Oceánico Relativo de El Niño (RONI)— registra su valor más reciente en −0.5 °C para el trimestre febrero-abril 2026, situándose en el umbral técnico de la fase fría saliente.
Los modelos de conjunto (NMME, CFSv2, ECMWF) estiman probabilidades del 61-62% para el desarrollo de El Niño entre mayo y agosto de 2026, con una consolidación del evento proyectada para el trimestre junio-agosto. La magnitud del pico, prevista para el cuarto trimestre de 2026 y el invierno boreal 2026-2027, presenta una distribución equiprobable entre las categorías moderada, fuerte y muy fuerte, lo que exige vigilancia continua del acoplamiento océano-atmósfera y una actualización constante de las estrategias de adaptación.
Figura 1. El Niño 2026: Anomalías de Temperatura Superficial del Mar

Crédito: Dra. Anayatzin Sagrario Mendoza Castro · Ciencia con Conciencia · C3, UNAM (2026).
1. El ENSO y su relevancia climática global
El El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) es el principal modo de variabilidad climática interanual del sistema Tierra. Se trata de un fenómeno de acoplamiento océano-atmósfera centrado en el Pacífico ecuatorial tropical, cuyas fases —cálida (El Niño), fría (La Niña) y neutral— modulan los patrones globales de precipitación, temperatura, circulación general de la atmósfera y frecuencia de eventos extremos.
El mecanismo físico central involucra las siguientes componentes: (1) la Temperatura Superficial del Mar (TSM) en la cuenca del Pacífico ecuatorial, particularmente en la región Niño 3.4 (5°N-5°S, 120°-170°W); (2) la Oscilación del Sur, medida a través del gradiente de presión a nivel del mar entre Tahití y Darwin; y (3) las anomalías del viento zonal de bajo nivel (850 hPa), cuya dirección e intensidad determinan la organización convectiva sobre el Pacífico tropical.
Durante un evento El Niño, las anomalías positivas de TSM en el Pacífico central y oriental debilitan los vientos alisios del este, suprimen la surgencia costera ecuatorial de Sudamérica y desplazan el núcleo convectivo hacia el Pacífico central. Las teleconexiones atmosféricas resultantes generan sequías en el sureste asiático, el norte de Australia, la Amazonia y el sur de África, mientras producen lluvias intensas y riesgo de inundaciones en las costas del Pacífico de América del Sur, el cuerno de África y el sur de los Estados Unidos.
En el contexto del cambio climático antropogénico, la relevancia del ENSO se amplifica. La línea base de temperatura oceánica ha aumentado progresivamente desde 1960, de modo que incluso eventos de intensidad moderada generan impactos extremos inéditos al superponerse sobre un océano globalmente más cálido. Este efecto —denominado escalador térmico— convierte la predicción precisa del ENSO en una herramienta de seguridad climática de primer orden.
2. El RONI: la métrica del siglo XXI para el monitoreo del ENSO
La precisión en la predicción del ENSO ha evolucionado mediante el uso de métricas que consideran el calentamiento global de los trópicos y eliminan el sesgo de la tendencia térmica a largo plazo. Desde febrero de 2026, el Centro de Predicción Climática (CPC) adoptó oficialmente el Índice Oceánico Relativo de El Niño (RONI) como su métrica principal para el monitoreo y la clasificación de episodios ENSO, sustituyendo al Índice Oceánico Niño (ONI) tradicional (NWS Public Notification Statement 26-05).
La fórmula del RONI es conceptualmente elegante pero metodológicamente precisa: se obtiene calculando las departuras de TSM en la región Niño 3.4 y restando la media de las departuras de TSM tropical (20°S-20°N). Un detalle técnico crítico es que la varianza del RONI se ajusta para que coincida con la varianza del índice Niño 3.4 original, asegurando la comparabilidad estadística histórica. Este ajuste utiliza el conjunto de datos ERSST.v5 (Extended Reconstructed SST), basado en la metodología de Huang et al. (2017).
| Estado ENSO | Umbral RONI | Requisito de duración |
|---|---|---|
| El Niño | ≥ +0.5 °C | 5 estaciones superpuestas consecutivas con acoplamiento atmosférico |
| La Niña | ≤ −0.5 °C | 5 estaciones superpuestas consecutivas con acoplamiento atmosférico |
| Condición actual | −0.5 °C (FMA 2026) | Umbral técnico de fase fría saliente · pronóstico 3 meses |
La relevancia práctica del RONI radica en que el calentamiento global ha elevado la temperatura de referencia de los trópicos en aproximadamente +0.9 °C desde la era preindustrial. Bajo el ONI clásico, el El Niño 2023-2024 alcanzó un pico de +2.1 °C y fue clasificado como "muy fuerte". Bajo el RONI, el mismo evento registró +1.5 °C —0.6 °C menos— al descontar la señal del calentamiento antropogénico de fondo. Esta corrección es metodológicamente esencial para comparaciones históricas válidas y para evitar sobreestimar la intensidad intrínseca de los eventos frente al análogo más cercano: el El Niño catastrófico de 1877, año en que las anomalías relativas superaron cualquier evento documentado en los 140 años subsecuentes.
Figura 2. Región Niño 3.4 e Impactos Regionales Documentados
Crédito: Dra. Anayatzin Sagrario Mendoza Castro · Ciencia con Conciencia · C3, UNAM (2026).
3. Evolución reciente de las condiciones oceánicas (agosto 2025 – mayo 2026)
Las anomalías térmicas en el Pacífico ecuatorial actúan como precursores críticos de las teleconexiones climáticas globales. El análisis de la evolución reciente permite identificar con precisión el mecanismo de transición en curso:
| Región | Cobertura | Anomalía TSM | Interpretación |
|---|---|---|---|
| Niño 4 | 5°N-5°S, 160°E-150°W | +0.9 °C | Calentamiento del Pacífico central-occidental |
| Niño 3.4 | 5°N-5°S, 120°-170°W | +0.5 °C | Umbral de El Niño alcanzado en escala semanal |
| Niño 3 | 5°N-5°S, 90°-150°W | +0.7 °C | Expansión térmica hacia el centro-este |
| Niño 1+2 | 0°-10°S, 80°-90°W | +1.8 °C | Calentamiento costero sudamericano intenso |
Figura Interactiva. Mapa de Impactos Globales — Énfasis en México
El siguiente mapa sitúa geográficamente las zonas de impacto del El Niño 2026 a escala global, con especial detalle en el territorio mexicano. Haga clic sobre cada marcador pulsante para desplegar la información científica completa de cada región: datos cuantitativos, mecanismo físico, nivel de riesgo y subregiones afectadas. El botón Ver México ajusta la vista al territorio nacional.
Crédito: Dra. Anayatzin Sagrario Mendoza Castro · Ciencia con Conciencia · C3, UNAM (2026).
4. Dinámica subsuperficial y acoplamiento atmosférico: las ondas Kelvin
El contenido de calor en la capa superior del océano (0-300 m) —cuantificado a través del Warm Water Volume (WWV)— es el indicador fundamental de la intensidad potencial de un episodio cálido. Los valores más recientes de anomalías de calor subsuperficial se sitúan por encima del promedio, sugiriendo una recarga térmica significativa de la cuenca ecuatorial. Esta tendencia ha sido impulsada por la actividad recurrente de ondas Kelvin oceánicas de hundimiento (downwelling Kelvin waves).
Las ondas Kelvin oceánicas son perturbaciones gravitacionales que se propagan hacia el este a lo largo del ecuador, a velocidades típicas de 2-3 m/s, con una longitud de onda de varios miles de kilómetros. Las ondas de hundimiento deprimen la termoclina, acumulan calor en el subsuelo del Pacífico oriental y, al emerger en superficie, elevan la TSM. La identificación y seguimiento de estas ondas es uno de los indicadores predictivos más robustos del desarrollo del ENSO.
En el plano atmosférico, los vientos de nivel bajo (850 hPa) han mostrado anomalías del oeste (westerly wind anomalies) en el Pacífico occidental y cerca de la línea de fecha internacional. En los niveles altos de la troposfera (200 hPa), se ha detectado un acoplamiento mediante un par ciclónico anómalo (anomalous cyclonic couplet) que flanquea el ecuador sobre el Pacífico oriental, signo clásico del inicio de la respuesta atmosférica al calentamiento oceánico.
Los datos de Radiación de Onda Larga Saliente (OLR) confirman una supresión de la convección sobre el sudeste asiático y las Filipinas (OLR positivo), mientras que la actividad convectiva se ha incrementado al norte del ecuador en la línea de fecha. Este patrón es coherente con el inicio del desplazamiento hacia el este del núcleo de convección tropical, mecanismo central de las teleconexiones globales del ENSO.
Figura 3. Súper El Niño 2026: Sinergia Climática y Riesgos Globales
Crédito: Dra. Anayatzin Sagrario Mendoza Castro · Ciencia con Conciencia (2026).
5. Modelado predictivo y proyecciones 2026-2027
El uso de predicciones de conjunto (ensemble), como el sistema multimodelo NMME y el modelo de temporada extendida CFSv2 de NOAA, es fundamental para la evaluación de riesgos climáticos. El consenso técnico actualizado señala una transición hacia El Niño como escenario dominante, aunque con márgenes de incertidumbre significativos condicionados por el barrier de predictibilidad de primavera (Spring Predictability Barrier), un fenómeno bien documentado en la literatura ENSO que reduce la habilidad de pronóstico para las inicializaciones de febrero a mayo.
| Trimestre | El Niño | Neutral | La Niña | Estado dominante |
|---|---|---|---|---|
| ABR-JUN 2026 | ~17% | 80% | ~3% | ENSO-Neutral |
| MAY-JUL 2026 | 61% | 36% | <3% | Emergencia de El Niño |
| JUN-AGO 2026 | 62% | 35% | <3% | Consolidación |
| OND 2026 | ~70% | ~20% | <5% | Pico estimado +1.2°C (mod.) → +2.1°C (CFSv2) |
| NDJ 2026/27 | ~25%+ | ~20% | ~10% | Dist. equiprobable entre moderado, fuerte, muy fuerte |
Un aspecto metodológico crítico que distingue las proyecciones actuales: el modelo CFSv2 exhibe el sesgo cálido más marcado del conjunto NMME, pronosticando un pico de +2.1 °C en octubre-diciembre de 2026, lo que equivaldría a un El Niño muy fuerte, categoría que históricamente sólo cinco eventos han alcanzado desde 1950. En contraste, la consolidación multimodelo del CPC apunta a +1.2 °C en el mismo trimestre, correspondiente a la categoría moderada. El rango de incertidumbre es, por tanto, de entre 1 °C completo.
La distribución equiprobable de intensidades para el invierno boreal 2026-2027 (aproximadamente 25% para cada categoría: débil, moderada, fuerte y muy fuerte) obliga a que las estrategias de adaptación y gestión del riesgo no se diseñen para un escenario único, sino que incorporen la incertidumbre como parámetro de planificación. Es fundamental destacar que, a pesar del sesgo cálido de los modelos, existe una probabilidad cercana al 10% de que las condiciones neutrales persistan hasta finales de 2026, lo que impone prudencia en cualquier comunicación de riesgo extremo.
6. El Amazonas en la mira: deforestación, ENSO y umbrales climáticos
La publicación, el 6 de mayo de 2026 en la revista Nature, del estudio de Wunderling et al. (DOI: 10.1038/s41586-026-10456-0) introduce una dimensión de urgencia adicional al análisis del ENSO 2026. Los autores —afiliados al Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), la Universidad de Leipzig, el Instituto Nacional de Investigación del Amazonas y la Universidad de Wageningen— presentan el análisis más comprehensivo hasta la fecha de los umbrales climáticos del bioma amazónico bajo combinaciones de calentamiento global y deforestación.
La relevancia directa para el ENSO 2026 es inequívoca: los eventos El Niño de intensidad moderada a fuerte reducen las precipitaciones sobre la Amazonia durante los meses de marzo a junio, el período hidrológicamente más crítico del ciclo hídrico amazónico. Un El Niño que se consolide en el segundo semestre de 2026 impondría un estrés adicional sobre un ecosistema que ya se encuentra en el umbral de viabilidad identificado por Wunderling et al. La temporada de incendios amazónica de 2026 (julio-octubre) podría convertirse en uno de los indicadores más sensibles de esta convergencia de presiones.
Figura 4. Umbral Climático del Amazonas — Wunderling et al. (2026)
Fuente: Wunderling et al. (2026), Nature. DOI: 10.1038/s41586-026-10456-0. Imagen de la publicación original citada con fines educativos y de divulgación científica.




Comentarios
Publicar un comentario